Video neerlandés de 1976 que celebra los 100 años de vida del teléfono.36En el vídeo se observa el funcionamiento del teléfono y cómo se hacía la
conmutación, tanto manual como por un sistema automático
Rotary.
Uno de los inventos más exitosos del
siglo xix, que aún es muy usado en nuestros días, fue el
teléfono. Este invento hizo posible comunicarse utilizando la voz, aunque en un principio no se apostó por su desarrollo debido al éxito y el poder que ya tenía el telégrafo. Como en muchos otros casos, el invento y desarrollo del teléfono no se debe a una sola persona, y fueron varios los inventores que desarrollaron tecnologías relacionadas con la
telefonía. De hecho, las primeras especulaciones sobre la posibilidad de transmitir la voz a distancia son muy anteriores a la invención del teléfono. Por ejemplo,
Robert Hooke especuló sobre la transmisión de la voz a distancia, pero sus experimentos con cuerdas tirantes no tuvieron mucho éxito;
37 y
G. Huth utilizó por primera vez la palabra ‘teléfono’ en
A Treatise concerning some Acoustic Instruments and the use of the Speaking Tube in Telegraphy (
1796) al sugerir usar instrumentos acústicos para comunicarse a distancia, así como el uso de un tubo en telegrafía.
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Pero no fue hasta el desarrollo de una tecnología específica cuando se puede hablar de los primeros pioneros:
Antonio Meucci,
Philipp Reis,
Innocenzo Manzetti,
Elisha Gray o
Alexander Graham Bell, entre otros. El comienzo de la
telefonía estuvo marcado, de hecho, por numerosas batallas legales por la
autoría de los primitivos teléfonos, por lo que es preferible recurrir al orden cronológico a la hora de enumerar los distintos avances técnicos o las
patentes de estos.
Así, en
1856 Antonio Meucci instaló en su domicilio un dispositivo que conectaba el dormitorio con el sótano con el que poder hablar con su esposa enferma, que llamó «teletrófono» —
«telettrofono» en
italiano—, y que supuestamente fue publicado en la prensa. Sea como sea, el primer artilugio al que se le llamó «teléfono» —
«telefón» en
alemán— fue el presentado por
Philipp Reis en
1862, quien usó una membrana de
cuero para su dispositivo. El resultado fue un teléfono que permitía transmitir notas eléctricas y sonidos sencillos, pero en el que se hacía prácticamente imposible hablar. Dos años después, en
1864,
Innocenzo Manzetti inventó su propio 'telégrafo parlante' —
télégraphe parlant en
francés— que permitía transmitir la voz, y fue publicado por los medios.
nota 4Sin embargo, la primera
patente de un sistema telefónico fue la que obtuvo el
estadounidense Alexander Graham Bell en
1876, con la que obtuvo la explotación en exclusiva del invento hasta
1893 y logró llegar a monopolizar el mercado en
Estados Unidos. Otro inventor, el también
estadounidense Elisha Gray presentó una solicitud de patente de un sistema telefónico el mismo día que Bell —en realidad que su inversor, Hubbard—, pero llegó tarde por unas horas. Cabe destacar que Bell se vio envuelto hasta en 600 litigios por la autoría del teléfono, incluidos Meucci, Gray,
Edison o la entonces todopoderosa
Western Union, pero ganó todos los juicios. La autoría del teléfono sigue siendo aún motivo de controversia y difiere según el país.
nota 5
Sea como sea, la realidad es que el mercado no supo ver el potencial del invento, calificado de "juguete", pues todas las necesidades de comunicación eran resueltas con el telégrafo, que además dejaba testimonio escrito de lo transmitido. Así, el verdadero hito de Bell y sus asociados fue haber iniciado, y luego
monopolizado, un mercado tan importante como es el telefónico, que llegó a estar controlado casi por completo por la
American Telephone & Telegraph Company —inicialmente
Bell Telephone Company—. Por supuesto, eso pasó en los
Estados Unidos, pero el desarrollo en el resto del mundo se hizo a imagen y semejanza del caso estadounidense.
Bell, profesor de hijos
sordomudos y conocedor de la
fisonomía del oído humano, buscaba la forma de construir un teléfono —el pensó en un "oído eléctrico"—, pero todos los experimentos de la época trataban de inventar la
telegrafía armónica con la que transmitir multitud de conversaciones telegráficas en un mismo hilo, cada una con una
nota. Los esfuerzos de Bell hicieron que perdiera la mayoría de sus alumnos para dedicar tiempo a sus experimentos, por lo que los padres de los dos únicos alumnos que le quedaban, su futuro suegro
Gardiner Hubbard y Thomas Sanders, empezaron a financiarle si se centraba en buscar un telégrafo armónico. Bell, sin embargo, siguió investigando su oído mecánico junto con
Thomas Watson, un hábil constructor que cubría la torpeza de Bell con los cacharros eléctricos. En junio de
1875 lograron identificar un sonido metálico a través del invento, y el
14 de febrero de
1876 Hubbard pidió la patente bajo la denominación de "mejoras en telegrafía", en la que se mencionaba que serviría para enviar voz u otros sonidos telegráficamente. El
10 de marzo Bell recibió la patente 174 465 y tres días después pronunciaría la famosa frase «
Señor Watson, venga aquí, le necesito» a través de su teléfono.
Pero el contexto en la
década de 1870 no era el más propicio para las grandes inversiones, debido fundamentalmente a la
crisis económina de 1873 y a la consolidación del telégrafo —se cuenta que la propia
Western Union se negó a comprar la patente del teléfono—.
nota 6 Así, Bell y Watson de centraron en hacer diversas demostraciones de su invento, incluyendo la
exposición universal de ese año, mientras que Hubbard empezó a comercializar el producto a bajo coste y a conseguir conferencias para Bell. Un año después, en
1877 constituyeron la
Bell Telephone Company, repartiéndose los beneficios en 3 décimas partes para cada uno —Bell, Hubbard y Sanders— y una décima parte para Watson; y a finales de ese año ya tenían 3000 teléfonos instalados y muchas deudas. No fue hasta la incorporación de
Theodore Vail —hermano de
Alfred Vail— cuando la empresa empezó a tomar buen rumbo, pero para ese año ya había 1730 compañías competidoras en los Estados Unidos, incluida la
Western Union que había fichado a
Edison para que mejorase la tecnología de Bell. La situación siguió siendo precaria durante dos años, en los que Watson inventó el
timbre del teléfono e instalaron un teléfono en el despacho del presidente
Hayes; hasta que en
1879 la
Corte Suprema dio la razón a Bell en su proceso contra la
Western Union, por lo que se quedó con sus 56 000 clientes para tener un total de 133 000 abonados. A partir de ese año el grupo liderado por Vail se hizo con todo el mercado estadounidense, pues tenían aún 17 años hasta que caducara la patente para explotar en exclusiva el invento, y de hecho las acciones de 50
dólares valían ahora más de 1000 dólares. En esos 13 años alcanzaron los 230 000 clientes y se refundaron como la
American Telephone & Telegraph Company. La compañía siguió creciendo, dentro de las fluctuaciones propias del mercado, hasta llegar a ser un auténtico
monopolio, diferencia primordial entre el mercado estadounidense y el
europeo en el que el monopolio de estas
infraestructuras fue ejercido por el
Estado. La empresa fundó los
Laboratorios Bell, compró gran parte de la
Western Union y siguió siendo una de las empresas más grandes de la historia hasta que las acciones antimonopolio del
Departamento de Justicia de los Estados Unidos lograron separar la compañía en entidades locales —
Baby Bells— en
1984.